VacúnateYa!

Bicentenario: hacia un Perú inclusivo

Organizar un movimiento contra el capital ya

Publicado: 2020-12-30

En quechua hay dos palabras para la segunda persona del plural. Si el “nosotros” excluye a la persona con la que hablamos diremos ñuqayku, pero si la incluye será ñuqanchik. El cambio que necesitamos es pasar de uno al otro, de la exclusión a la inclusión. 

Mujeres, negros, indígenas, homosexuales, pobres han sido históricamente excluidos. El Estado Racial y Patriarcal ha actuado contra ellos. En realidad ha actuado divorciado del conjunto de la sociedad. Hasta ahora el intento ha sido darles “cuotas” a las mujeres, a los negros, a los indígenas en el Estado. La idea de que la representación individual puede satisfacer la marginación del colectivo. Lo que se ha logrado es crear una casta que no representa al conjunto. Hay que hacer el intento contrario, poner al Estado bajo control de la sociedad organizada. Que sean las asambleas populares las que ordenen y los representantes obedezcan. Que sean los vecinos los guardianes de su barrio, no necesitamos policía.

Mientras tanto reclamamos las máximas libertades de reunión y expresión. Que cada vez más autoridades sean elegidas por voto universal, directo y secreto. Alcaldes, presidentes y congresistas está bien. Pero también jueces y fiscales, Tribunal Constitucional, el jefe de la comisaría. Todos.

Se ha separado el trabajo de la vida, se le ha impuesto un horario y un espacio. Es necesario integrarlo. Que las actividades humanas vuelvan a ser creativas. Que sean los propios trabajadores los que controlen la producción. Que la sociedad planifique que se debe producir y que no. Armas, comida chatarra, publicidad. Si un producto necesita publicidad es porque nadie necesita ese producto. Lo que se gasta en eso que sirva para más hospitales y servicios públicos. Entonces el trabajo dejará de ser tal para convertirse en fiesta,i raym. Hay que integrar el campo y la ciudad para que los humanos no estén nunca más separados de la naturaleza. Darle prioridad a aquella movilidad que nos da salud: la caminata, la bicicleta.  

Se ha separado la educación de la vida. Se encierra a los niños a aprender de memoria los nombres de los presidentes y los ríos del Perú. Si el colegio sirve para algo es como espacio de socialización entre personas de la misma edad. Pero debemos sacarlo a la calle, que aprendan viendo, viviendo. Todo se puede aprender desde la vida misma si incluimos en ella la vida intelectual, la lectura. Lectura, matemáticas y vivencias sociales deben ser el espacio de aprendizaje de los niños y jóvenes.

Se ha institucionalizado las relaciones entre los humanos, el matrimonio y la prostitución han venido a sustituir el amor. Se condena otra relación que no sea entre hombre y mujer con finalidad reproductora. Se controla el cuerpo de la mujer sancionando el aborto de unas pero al mismo tiempo esterilizando de otras en un proyecto darwinista. Se ha declarado pecado el gozo. En la división por género se ha dicho que los varones piensan y las mujeres sienten. Hay que acabar con estas sanciones. Uno no se enamora de “varones” o de “mujeres”, se enamora de Juan o María, de Pedro o Jimena. Y no es necesario enamorarse cuando lo que se desea es un momento de placer.

Se ha separado lo público de lo privado y se ha condenado al varón y a la mujer a que asuman uno de los roles. Es un gasto de energía humana que cada casa cocine, lave, planche, etcétera. Pero también es un daño a la naturaleza ¿Cuánto combustible nos ahorraríamos con una única cocina por cuadra? Los niños deben estar al cuidado de toda la sociedad.

Se ha separado a un grupo humano tildándolo de “delincuente”. No nos hemos preocupado por las causas de sus actos. Causas sociales, económicas, psicológicas, humanas. No hay manera de recuperarlos para la sociedad si los aislamos y no asumimos que tienen necesidades. Eso no supone desconocer su deber de reparar el daño hecho en la medida de lo posible. Por el contrario, eso es parte de su aprendizaje: asumir sus responsabilidades, eso es parte de su propia superación. En cambio estar aislado y ocioso no ayuda a nadie.

Sabemos que es un sueño. Ayudanos a que sea real. 


Escrito por

Anticapitalistas

Espacio de lucha y reflexión


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