orgullosa por siempre

Colombia: El uribismo ya perdió, ahora nos toca ganar

Publicado: 2022-05-17

El próximo 29 de mayo puede cambiar la historia de Colombia. Pero, para los que pensamos en términos de lucha de clases, la derrota del uribismo data de hace un año, del 28 de abril del año pasado, o incluso más. Entre la minga campesina y el paro urbano han venido dando golpe tras golpe a un régimen que ya llegó a su límite.

Minga, una palabra indígena que puede implicar una reunión de diversos actores, saberes y herramientas en busca de un objetivo común, pero en su contexto más reciente significa resistencia o protesta en busca de la reivindicación de derechos. Hay que tener en cuenta que en el agro colombiano se ha impuesto una necropolítica (política de la muerte) que, solo en estos primeros 5 meses del 2022, ya lleva más de 75 muertos y 39 masacres. Pero la fuerza popular se sintió realmente cuando el año pasado llegó a la ciudad. El 28 de abril de 2021, hace un año, los jóvenes de Colombia desafiaron la pandemia y se tomaron las calles de las ciudades del país. Cientos de miles de personas descontentas salieron entonces a expresar su oposición al presidente Iván Duque. Si bien el paro comenzó como respuesta a la reforma tributaria, pronto quedó claro que no era solo eso. Era un rechazo a una política que ha hecho de Colombia uno de los países más desiguales del continente. Aunque la reforma duró cuatro días el paro siguió varios meses.

A pesar del establecimiento, en 1991, de una Constitución relativamente progresista, que consagraba algunos derechos sociales básicos y afirmaba el carácter multicultural de la sociedad, las legislaciones y normativas de los años 90 se orientaron hacia la flexibilización y liberalización de la economía. Durante más de 40 años, Colombia ha apostado por un modelo económico profundamente liberal, lo que ha provocado que cada vez más personas se queden al margen. Además el narcopoder y la lumpen burguesía controlan buena parte del territorio como se ha visto con el “paro” del Clan del Golfo que es apenas uno de los tantos grupos paramilitares.

Del campo, de la zona más violenta de Colombia, sale la que seguramente será la vicepresidenta colombiana: Francia Márquez. Nacida en el municipio de Suárez en la vereda Yolombó del departamento del Cauca. Su arraigo por el territorio y la naturaleza se enraíza en su niñez con las enseñanzas por parte de sus abuelos al cuidar y trabajar la tierra. Vereda es un término usado en Colombia para definir un tipo de subdivisión territorial principalmente en las zonas rurales. Hoy es abogada pero sigue siendo líder social ambientalista. Esperamos que lo siga siendo aún desde la vicepresidencia, que los mayores cambios solo se logran con el pueblo movilizado.

Por su parte, el candidato a la presidencia, Gustavo Petro, es hombre de la ciudad. Fue parte del M-19, movimiento que se genera a partir del fraude de las elecciones de 1970, en donde gana la presidencia Misael Pastrana Borrero. Genera mucha confusión el hecho de que el M-19 haya tenido actividades de guerrilla. Es importante decir que no fue una guerrilla comunista sino simplemente demócrata, producto del cierre por la derecha de la vía electoral. A nosotros, anticapitalistas, nos gustaría que lo fuera. Pero tenemos que reconocer que en Colombia, como en buena parte de América, asegurar la democracia y el derecho a vivir en paz ya es bastante. Y eso es lo que rescatamos de Petro: su lucha incansable por la búsqueda de una verdadera democracia y contra los criminales colombianos.

En Colombia no solo hubo fraude contra Pastrana, diría que el fraude y la compra de votos es una constante. No solo se mata campesinos. Ya han sido tres candidatos a la presidencia asesinados: Jorge Eliécer Gaitán, Luis Carlos Galán, Arnulfo R. Gómez. Uno de los hechos más graves de la violencia en Colombia fue el exterminio que sufrió el partido Unión Patriótica. Según la Corte Interamericana de Derechos Humanos entre 1985 y 1993 fueron asesinados 1.163 integrantes y desaparecidos otros 123. Hoy Petro está amenazado de muerte. Pero, insisto, este es un proceso social que va más allá de las personas y que comenzó con el paro nacional del año pasado. Un fraude o un asesinato, que ojalá no ocurran, solo lograrían un estallido social mayor aún. La historia de Colombia está a punto de cambiar.


Escrito por

Anticapitalistas

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