orgullosa por siempre

Colombia: el gobierno del ubuntu

Escribe: Daniel Mathews

Sin Francia no hay Colombia

Publicado: 2022-06-20

Nuevamente tenemos un proceso que no comienza en las urnas, un proceso plebeyo. La derrota del uribismo comienza en la minka campesina y el paro nacional. Importante dato el de la minka. La minka (mink'a en quechua, minca del quechua minccacuni "solicitar ayuda prometiendo" es parte central de la cultura indígena, conocida como reciprocidad. Es, como han estudiado varios antropologos, una negación de la lógica del mercado. En esta el intercambio, ya sea por trueque o por dinero, es inmediato. En la minka no. Y es que no se trata de sacar provecho sino de aprovechar todos las posibilidades que da el vivir en comunidad. Se ejerce principalmente en Colombia, Perú, Ecuador, Bolivia, Argentina. Pero en Colombia no es solo un intercambio de productos sino colaboración en la defensa de la vida, en las luchas campesinas. 

En Colombia no solo se han enfrentado dos proyectos políticos. Se ha producido un choque de culturas. Santiago Pulido dice que las visiones enfrentadas eran 

Por un lado, un proyecto político que apostaba por finalizar la historia de la violencia en Colombia y que, de cierto modo, intentaba garantizar algunas aperturas democráticas en el régimen político; del otro costado, un proyecto dispuesto a hacer trizas la paz y reanudar, como diera lugar, el ciclo de violencia en el país.

Sin negar esa dimensión debemos incorporar otras. En primer lugar, la lista ganadora Petro-Márquez incorpora un elemento clave: es la alianza entre el movimiento político y el social. Petro, ex miembro del M19, ex alcalde, ex congresista es un hombre que se mueve en el terreno de la política estatal. Francia es una luchadora social. Es la tercera mujer colombiana en ganar el premio ambiental Goldman, el reconocimiento más importante del mundo al trabajo comunitario de líderes ambientales que han luchado por la defensa de sus territorios y sus actividades tradicionales. 

Hubo quienes, desde las posiciones de izquierda, se opusieron a la formula presidencial. Pensaban que Petro debería incluir a alguien "mas moderado" para ganar los votos tibios. La practica ha demostrado que más importante era sintonizar con el movimiento social. Los tibios vendrían por el rechazo al uribismo. Por supuesto también es muy simbolico el componente de género en esta alianza. Se dio también en la opositora: entre Rodolfo Hernández y Marleen Castillo, pero fue para cumplir los requisitos de ley. astillo es una docente extremadamente católica que Hernández escogió como su vicepresidenta para llenar una cuota femenina. Juanita Rico la describe: "Ella nunca aparece en público con él, ni en ninguna foto o reunión seria de la campaña. Es una mujer que los colombianos desconocen". Tremenda diferencia. Por cierto, tiene mucho que ver con la misoginia de Hernández que prefiere a las mujeres en la cocina. 

Pero ahí no terminan las diferencias. Esa visión católica que predomina en la lista perdedora contradice la que empodera a Francia Márquez desde la visión afrocolombiana: el ubuntu. El ubuntu africano, el sumak kawsay quechua, el sumak qamaña aymara son formas de ver el mundo que han sido reprimidas por el pensamiento occidental pero que, tercamente, se han mantenido en nuestros pueblos. 

Hay dos frases que han marcado el discurso de Francia Márquez: "Vamos a vivir sabroso" y "Soy porque somos". La primera es una frase que resulta común en el hablar colombiano. El hecho de politizarla es, definitivamente, un gol del equipo de Márquez. Pero hay que entenderla. Vivir sabroso es vivir en comunión contigo mismo, con tus semejantes y con la naturaleza. Es el buen-vivir quechua/aymara que se opone al afán de lucro desde una perspectiva etica. En el mundo occidental se piensa que vivir bien es tener lujos, dinero, opulencia. En nuestras culturas originarias eso es de la menor importancia. José María Tortosa dice que "expresa la idea de una vida no mejor, ni mejor que la de otros, ni en continuo desvivir por mejorarla, sino simplemente buena" y que además "introduce el elemento comunitario, por lo que tal vez se podría traducir como “buen convivir”, la sociedad buena para todos en suficiente armonía interna".

Eso se sintoniza con la segunda frase: "Soy porque somos". En el evento donde se oficializó su candidatura el pasado 24 de julio del año pasado en Santander de Quilichao, afirmó que su rol como aspirante a la presidencia no se lo toma a título personal. Lo toma, por el contrario, a nombre de las poblaciones históricamente marginalizadas y fundamenta su declaración en ese soy porque somos, nombre que lleva su movimiento político, que pretende erradicar, entre varias cosas, las políticas de la muerte, el hambre y la mercantilización de los Derechos.

Mungi Ngomane, nieta del Premio Nobel de la Paz y arzobispo sudafricano Desmond Tutu, tiene un hermoso libro Ubuntu: lecciones de sabiduria africana para vivir mejor en el que compara el mundo con un gran baobab, los brazos de un solo hombre no bastan para abarcarlo. Una persona llega a ser lo que realmente es a partir de los demás. Y esto, en una líder, supone no solo un programa político sino una forma de relacionarse con los demás, una actitud diferente en el modo de dirigir su movimiento social. La aleja definitivamente del caudillismo, del pensarse por encima de los demás como "líder natural". 

Colombia ha comenzado un capítulo distinto de su historia. Y hay que apostar por que triunfe. 


Escrito por

Anticapitalistas

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