No una guerra, un genocidio
Nace el Comité Moquegua de Palestina Libre. Ponencia de Daniel Mathews
Hay tres factores que diferencian la agresión israelí y cualquier otro enfrentamiento armado: 1) no es una guerra, es un genocidio; 2) tiene el apoyo de los países dominantes y sus satélites, incluido Perú; 3) tiene el apoyo de grandes monopolios. Pero eso que es su fuerza también es su debilidad.
En 1948, cuando las potencias que ganan la Segunda Guerra Mundial crean Israel, el pueblo palestino estaba bajo control británico, no tenia armas. Y ahí comienza el intento de expulsar a todos los palestinos. Fueron más de 700.000 que tuvieron que salir. Pero, no solo se expulso personas. Se destruyo ciudades, espacios culturales, libros y bibliotecas. Había que desaparecer no solo a las personas sino a la sociedad palestina. Eso continuo hasta nuestros días. El 14 de octubre de 1953 desapareció la ciudad de Qibya. Solo queda de ella el recuerdo a partir de un poema de Yabra Ibrahim Yabra: “Balas y gelignita arrojan los cuerpos a las hienas”. El polaco Benzion Mileikowsky (alias Netanyahu) ha declarado que la tarea hoy es vaciar Gaza, terminar con el genocidio. El mismo 1948 en que se crea Israel un tratado de Naciones Unidas define genocidio como la “declarada intención de acabar con el grupo en cuestión”. Solo como metáfora podemos decir que la invasión española a nuestros países fue genocidio. Podemos discutir si la intención era evangelizar o tener mano de obra gratuita para sacar oro. Pero ningún español propuso vaciar el Tahuantinsuyo. El caso palestino es, como vemos en la declaración de Mileikowsky muy otro.
He dicho que el segundo factor que hace diferente Palestina es el apoyo de los países dominantes y sus satélites. Obvio, no necesito ni mencionar que en primer lugar Estados Unidos. Pero si vemos como reacciona la policía alemana o inglesa frente a las manifestaciones contra el genocidio nos damos cuenta que afectan mas que cuando la marcha es por temas nacionales. Y no pueden decir que es por un complejo de culpa por la cuestión judía. Muchas marchas en esos espacios son, justamente, judías. Pero incluso países que retóricamente condenan a Israel luego venden o compran armas o cubren otras necesidades bélicas. España envió armas y municiones por 5,3 millones a pesar que el presidente Sánchez declara que hay un embargo. O el caso chino, que tiene declaraciones muy fuertes, pero, como informa Ashley Smith, es el segundo socio comercial de Israel. El bla, bla, bla que criticaba Greta Thunmberg en las relaciones internacionales. En nuestra América el país que se lleva las palmas por su apoyo a Israel es el Perú que ha comprado 60 millones de dólares en armas que estarían mejor invertidos en escuelas, hospitales o vivienda popular.
El pueblo va en sentido contrario. En Creta decenas de ciudadanos están impidiendo que desembarque un crucero con ciudadanos israelíes. En Bélgica, pero también en el Perú, se han abierto procesos judiciales contra soldados israelíes que vinieron a turistear. Pero es que se ha abierto una brecha entre gobiernos y naciones El propio Mileikowsky ha dicho que “están perdiendo la guerra de los algoritmos”. Pero los algoritmos son propios de redes sociales, detrás de ellos hay personas. Así que, por ejemplo, esta reunión, es parte de la guerra, o cuando se publica en Facebook la foto de un plantón solidario. Estamos convirtiendo a Israel en un Estado paria.
En tercer lugar, mencione el apoyo de grandes monopolios. Y ahí también son los pueblos los que hacen resistencia. Se está desarrollando la campaña de boicot a los productos que sostienen económicamente el genocidio. En Sudáfrica dio muy buenos resultados. Al enfrentarse el régimen de apartheid a boicot, desinversiones y sanciones internacionales tuvo que retroceder, liberar a Mandela y reconocer que todos son ciudadanos. Bueno, lo que hay en Israel es muy similar. Solo que, en vez de Mandela, Israel tiene miles de rehenes que tortura y que no solo le quita ciudadanía a la población nativa, sino que la asesina.