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Fuente: WikiPedia

Fin de época y guerras

Respuesta al Partido Obrero de Argentina

Publicado: hace 5 horas

El Partido Obrero de Argentina nos ha pedido nuestra opinión sobre el documento Una política internacionalista frente a la crisis del orden imperialista y a la guerra mundial preparado por su Comité Central en el marco de los preparativos del XXX Congreso de dicha organización.

Comencemos con el título entonces. “Crisis imperialista”. Remitiéndonos al diccionario, significa “Cambio profundo y de consecuencias importantes en un proceso o una situación”. Y eso es seguro que se da. Pero ojo que el cambio no supone una caída del imperialismo sino todo lo contrario, un fortalecimiento de sus síntomas más perversos, el abandono de las formas democráticas para imponer un régimen de autoritarismo y reparto del mundo entre las grandes potencias. Si bien sobradamente es Estados Unidos quien se muestra más fuerte con su instrumento Israel en el Oriente Medio, también está en acción Rusia en su respectiva área.

Entender este abandono de las formas democráticas del capitalismo es importante para definir nuestras tácticas. Hoy las banderas democráticas son de primera importancia en nuestros países. El movimiento No Kings en Estados Unidos, el “Mujer vida libertad” de Irán o la defensa de los resultados electorales el 2022-23 en Perú con medio centenar de muertos son solo algunos ejemplos de como la lucha democrática es central hoy en el mundo. Que en los Andes peruanos, con tantas carencias materiales, la lucha por la que se está dispuesto a dar la vida no sea por el hospital o el colegio sino por ser respetados como ciudadanos es impresionante.

Pero equiparar crisis con “colapso” (según RAE “Destrucción, ruina de una institución, sistema, estructura”) es muy apresurado. Un colapso del capitalismo no ocurrirá por cambios políticos o económicos sino por la irrupción de los trabajadores y sectores oprimidos. La historia de la humanidad sigue siendo la historia de la lucha de clases. Y no solo a la manera de huelgas o manifestaciones, bien reseñadas en el punto 3 del documento, sino de la construcción de órganos de poder como ocurrió en la Comuna de París, los 3 primeros años de la Revolución Rusa o la crisis de 1968. Y, evidentemente, esto es pueblo autoorganizado no partidos burocráticos externos. Las críticas que sobre el asunto realizan Rosa Luxemburgo y Alexandra Kollontai nos eximen de explicar las diferencias.

En lo que respecta a “guerra mundial” los compañeros la ven como una “tendencia” “hacia” la que nos estaría conduciendo el capitalismo. Lo cierto es que la guerra mundial es algo que ya está presente y solo quien espera que las cosas se repitan una y otra vez de la misma manera no la puede ver. Es necesario recordar que el capitalismo nació y vive en las guerras. No es un fenómeno solo del imperialismo como proponía Lenin. Hay que recordar que “los albores de la era de producción capitalista”, de acuerdo con El Capital, se producen en América y África a partir de sendas invasiones en el siglo XV-XVI. Desde ese momento comenzó el reparto de las “áreas de influencia” o “patios traseros”. Alejandro IV, Papa en 1492, repartió estas tierras entre Portugal y España y negó humanidad a sus habitantes.

La historia se repite una y otra vez. Vemos ahora como Rusia califica de “animales” a los ucranianos e Israel hace lo mismo con los palestinos. Pero ni uno ni otro caso se trata de una guerra interimperialista. En el caso palestino hay que recordar que la creación del ente sionista fue un acuerdo entre las potencias imperialistas ganadoras de la II Guerra Mundial: Inglaterra, Francia, Rusia y Estados Unidos. Tanto la Unión Europea como los BRICS negocian abiertamente con Israel y cuando Colombia le negó carbón fue Rusia quien se apresuró a llenar el vacío. En el caso ucraniano es clara la colaboración entre Trump y Putin al punto en que las negociaciones de los enviados de la Casa Blanca: Steve Witkoff y Jared Kushner van a Moscú y no a Kiev. Se están repartiendo el mundo ante nuestra mirada.

Las dos Guerras Mundiales reconocidas como tales fueron básicamente entre potencias europeas. Hoy, con la energía nuclear repartida entre varios, una guerra así sería suicida. Ya la mal llamada “Guerra Fría” que se produjo entre los países burocráticos y los capitalistas (ambos imperialistas) tuvo sus momentos de “calor” en Vietnam y Chile por un lado o Afganistán o Checoslovaquia por el otro. Hoy, ya sin los países burocráticos, sin una competencia entre modelos, la guerra se está produciendo entre las potencias hegemónicas y sus periferias ahí cuando estas quieren mostrar alguna independencia crítica. Que no sea entre los países hegemónicos no la hace menos mundial si contamos la cantidad de países que están hoy mismo en conflicto bélico o, mejor aún, le damos un vistazo al mapa publicado por Wikipedia

Se equivocan los compañeros cuando suponen que la guerra “lleva la relación de las masas con el régimen a condiciones extremas, llevando no pocas veces a enlazar la guerra con la revolución”. Si bien fue el caso de la Revolución Rusa, lo que ocurre la mayor parte de las veces es exactamente lo contrario. En “defensa de la patria” la población del país se alinea con el gobierno. El sentimiento nacional de grandes mayorías suele ser más fuerte que lo que quisiéramos los revolucionarios.

A pesar de las diferencias nos interesa su llamado al diálogo y a construir una internacional de los revolucionarios. Nos parece que mucho más amplia que la que proponen los compañeros. Nos dicen “La lucha por una nueva internacional revolucionaria es, en la comprensión del PO la lucha por la Cuarta Internacional” ¿No sería ya la octava o décima? En todo caso, si de modelos se trata nosotros preferimos el de la Primera, que agrupó inicialmente a los sindicalistas ingleses, anarquistas y socialistas franceses e italianos republicanos. El objetivo ayer y hoy es la organización política de los trabajadores, así como un foro para examinar problemas en común y proponer líneas de acción. El encuentro en ella de Karl Marx, Friedrich Engels y Mijaíl Bakunin fue muy enriquecedor. Justamente el camino opuesto a la proliferación de “cuartas”.


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Anticapitalistas

Espacio de lucha y reflexión


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