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La independencia y las "razas"

Escribe: Rossana Mandujano

siendo nosotros americanos por nacimiento; y nuestros derechos los de Europa, tenemos que disputar éstos a los del país

Simón Bolívar

Publicado: 2026-07-29

Ya lo he dicho antes. Las "razas" no existen, o por lo menos no existían antes del capitalismo. Nacieron con él y con él morirán. También hemos dicho que el capitalismo nace en nuestros países, somos la alborada como dice Marx. La idea de "razas" y sobre todo la de "superiores" e "inferiores" nace para poder explotar mejor a indígenas y negros. 

En el proceso de independencia hubieron varios proyectos. El de Pumacahua era un proyecto integrador, donde tenían que intervenir todos. El poema "Los gatos" de Mariano Melgar que pondré al final nos habla de eso. Pero tuvo la resistencia de los criollos, que reclamaban, como vemos en la cita de Bolívar que nos sirve de epígrafe, los "derechos de Europa". No es pues "precursor" de Bolívar como algunos enseñan, es antagonista.

 Esto no es solo una lección de historia. Es una explicación del presente. Por eso se puede asesinar a futbolistas de Pucacolpa sin que pase nada. Sin embargo, dada la fecha, quiero recordar algunos hechos que muestran la participación de los racializados en nuestra independencia.

¿Quién recibió a San Martín en Paracas?

Antes de hablar de su llegada al Perú me interesa decir que San Martín no era tan blanco como nos lo pintan. Su madre, Rosa Guarú, era indígena. Esto es lo que cuenta Hugo Chumbita: 

Rosa Guarú era la indiecita que tuvo un niño, y la familia San Martín lo adoptó como propio, pero ella siguió en la casa cuidándolo, criándolo, hasta que se fueron a Buenos Aires. El niño tenía entonces unos tres años y le prometieron que iban a venir a llevarla a ella, pero no aparecieron más. Rosa Guarú los espero toda la vida 

Cuando llegó a Paracas le fue clara la resistencia no solo de españoles sino también de criollos. A diferencia de Argentina y Chile, de donde José Francisco venía, aquí los criollos temían una independencia que los dejaría sin la protección española. Por eso no solo le negaron toda  ayuda sino que ocultaron su ganado y sus esclavizados para que no sean usados por los patriotas. Pero estos últimos tenían la fe de que la independencia eliminaría la esclavitud y se escaparon en masa a enrolarse en el ejército libertador. Según Héctor Béjar llegaron hasta 600. San Martín proclamó la independencia, pero no abolió la esclavitud. Sin embargo los que combatieron con él ganaron su libertad. 

Cajamarca veta a los indígenas

Como sabemos si bien en julio se proclama la independencia de todo el virreinato, fue un proceso que fue avanzando de territorio en territorio. El 29 de diciembre el Cabildo de Trujillo, presidido por Manuel Cavero y Muñoz, fue el primero en proclamar su independencia. En enero le tocó a Cajamarca. El 2 de enero de 1821 fue la asamblea de familias criollas de Cajamarca que proclamo la suya. En Cajamarca vive aún una descendiente de Atahualpa: Susana Astopilco. Aunque su apellido figura en el Museo del Cuarto de Rescate ella vive en la pobreza. Con este argumento los caciques Manuel Soto Astopilco y Manuel Anselmo Carhuatay pidieron participar de la asamblea del 2 de enero reclamando ser parte del nuevo gobierno independiente. Cuenta Béjar que "reclamaron contra los abusos de la mita y los obrajes y plantearon un acuerdo con los criollos para rescatar el Tahuantinsuyo". Sin embargo no pudieron participar de la asamblea y se tuvieron que contentar con la promesa de "se tramitara su  solicitud". 

Eso fue nuestro 1821, eso es nuestro 2026. 

Bibliografía

Héctor Béjar Historia del Perú para descontentos, Lima, 2026, Achebe ediciones

Hugo Chumbita "Rosa Guarú y San Martín" Guarani Ñe'ê (página web dedicada a la cultura guaraní)

MARIANO MELGAR "LOS GATOS"

Una gata parió varios gatitos,

uno blanco, uno negro, otro manchado;

luego que ellos quedaron huerfanitos

los perseguía un perro endemoniado;

y para dar el golpe a su enemigo

no había más remedio que juntarse,

y que la dulce unión fuese su abrigo.

Van pues a reunirse, y al tratarse

sobre quién de ellos deba ser cabeza,

maullando el blanco dijo: A mí me toca

por mi blancura, indicio de nobleza.

El negro contestó: Calla la boca;

el más diestro y valiente mandar debe.

Malo, dijo el manchado, si esto dura

temo que todo el Diablo se lo lleve.

Unión y mande el digno. Esto es locura,

gritó el blanco; y el negro le replica.

Se dividen por fin en dos partidos;

la ira y la turbación se multiplican,

se arañan, gritan, y a sus alaridos

acude mi buen perro y los destroza.

Si a los gatos al fin no parecemos,

paisanos ¿esperamos otra cosa?

¿Tendremos libertad? Ya lo veremos




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Anticapitalistas

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